domingo, 29 de marzo de 2009

El día que todo comienza

Se despertó aquella mañana precipitadamente, y casi antes de poner sus pies en el suelo ya estaba levantando la persiana, deseando más que nunca tener que cerrar los ojos apresuradamente ante la cegadora luz del sol.

Y así fue, al mismo tiempo que tapaba sus ojos con su mano derecha, sonreía porque lo que tanto había imaginado durante todo el año, pasaba en ese momento a convertirse en una realidad.

Era Domingo de Ramos, y la luz se colaba por todas las calles y casas de Triana.

El ritual de esa jornada estaba servido, desayuno en la tasca entre crónicas del Sábado de Pasión y comentarios alborotados de todos aquellos que se me arrejuntan en el mostrador ansiando que ponga el cacharro con manteca colorá en lo alto pa juntarse la tostá, que casi siempre suele estar cuando llega ese momento, una mijita fría.

De aquí, partía rapidamente rumbo a esa obligada visita a San Jacinto, difuminándose en el barullo que buscaba colocarse ante los pasos para recrearse en esas lágrimas trianeras que brotan de los ojos de nuestra Madre de la Estrella, o en esas manos unidas y apretadas de ese cristo que pena ante su Padre, y que parece pedir por todos nosotros en aquel entrañable mediodía.

Después servessita en la grande, y tras eso, solo queda cruzar el Puente y dejarse llevar y guiar por los aromas que le acercarán a la Plaza de las Plazas sevillanas en Semana Santa, la que en ese día se convierte en la mismísima puerta de Jerusalén, la Plaza del Salvadó, que se abarrota de gente ansiosa de ver caminar al Hijo de Dios a lomos de aquel borriquillo a los sones del Sôl más luminoso de Sevilla...

Allí en medio que se coloca él, programa en mano, son las tres de la tarde, y un siseo indica que las puertas del Templo se están abriendo para que en cuestión de segundos esa Cruz de Guía comience a diluirse entre la muchedumbre expectante que busca con su mirada el interior de la iglesia para ver que se cuece en sus entrañas, esperando el momento exacto en el que el dorado de la canastilla les deslumbre al mismo tiempo que una corneta se desgarra dando tono para que suene la Marcha Real...

Pasado ese momento las puertas se cerrarán, para abrirse horas más tarde, mostrando la muerte, el Amor de aquel que dió su vida por nosotros, y que en silencio surcará Cuna y las calles aledañas a Sierpes ante el respeto de aquellos que van a darle el encuentro y a contemplar como esa cruz de la que muchos quieren deshacerse, sale a la calle para redimir todos nuestros pecados.

Un par de horas antes el Domingo de Ramos comenzaba en el barrio del Porvenir, regalando a todos los presentes en ese barrio sevillano, el blanco más resplandeciente de sus túnicas, el río más puro y más limpio jamás contemplado, que nace en la Parroquía de San Sebastián, al amparo de las flores del Parque María Luisa, para ir a desembocar a la Catedrá, y poco después desbordarse en el Postigo y en la Calle Arfe, porque allí se desborda el arte.

Y es que el Postigo es practicamente cita obligada en este día, porque trás encontrar la Paz entre las calles que le rodean, Jesús es Despojado de sus vestiduras, y de esa guisa, mirando al cielo y sabiendo que ya le ha llegado la hora, recorre los rincones más significativos de su barrio, Dos de Mayo, Real de la Carretería, Toneleros, lugares por donde perderse cualquier día del año, pero que precisamente ese día, poseen argumentos de sobra para abducir a todo aquel que busque un momento mágico de nuestra Semana Santa, así que hasta allí va nuestro amigo para ser uno más de esos privilegiados que tienen la suerte de poder vivir una chicotá en la calle Castelar.

Antes de eso, tuvo la oportunidad de vivir en los aledaños de la Encarnación como Cristo instaura la eucaristía rodeado de sus doce apóstoles, que en esta jornada se convierten en cientos, en miles, que desde las aceras participan de ese momento tan especial y tan evángelico de la Pasión, que deja paso en cuestión de minutos a la muerte que nos llega desde San Julián, cuando sobre los muros macarenos se proyecta la imagen de este crucificado que presencian en ese día más atentamente que nunca los Hercules de la Alameda, mientras sigue su camino buscando el corazón de nuestra ciudad...

Corazón de nuestra ciudad que palpita con más fuerza que nunca bien entrada la noche en las inmediaciones de Puerta Carmona, Caballerizas, Plaza de Pilatos, San Esteban...Todo se llena de Gracia y Esperanza, de Penas, todo se llena de incienso de San Roque y de redobles macarenos acompañados de rotundos quejidos de corneta...

Horas antes, el Domingo de Ramos le guardaba un momento para que el Silencio Blanco y la Amargura de su Madre, le enseñaran lo que es una cofradía sevillana en la calle, clasicismo y equilibrio, sin estridencias, como siempre ha sido, como se ha ganado a pulso el ser todo un ejemplo y un referente en nuestra Semana Santa, con su especial y particularísimo sello, con su "Desprecio de Herodes", con su "Soleá", con "Evocación", con "La Lanzada", con su "Amarguras", con su "Ione", con su "Quinta Angustia"...

Después de vivir y de sentir esa mezcla de sensaciones y emociones que se entremezclan en esa mañana, tarde, noche tan especial, sus pasos se dirigen de nuevo hacia el viejo arrabal...

De vuelta al barrio, vuelve a cruzar el puente, pensando en que el día no puede terminar mas que de la misma manera que comenzó, difuminándose entre el barullo, esta vez del Altozano, para plantarse ante esa Estrella que brilla más que nunca en la noche de Domingo más trianera que pueda tener el año.





7 comentarios:

El Caliz de la Canina dijo...

Oju miarma,ya esta aqui.Tantos preparativos y la cosa esta que arde.Entre las catenarias y las obras de la Calle Pureza .....

Ay Estrella, quien estuviera ahi en el cielo contigo .....

Moe, te imaginas a la Esperanza de Triana saliendo de San Jacinto .......

Un saludo canino

La Canina seguira cavilando .....

La gata Roma dijo...

Vaaaaaya Moe, pero que me ha gustado… y son sólo siete diitas…
Ains, ponme la penul a ver si me animo…

SevGra dijo...

Moe, has vaya tela, has retratado como nadie todo el sentimiento que tenemos los cofrades, seguro q como yo, mas de uno se ve reflefado en alguna de las lineas, porque realmente es lo q hacemos esperar con ansias este domingo tan maravilloso que se ilumina desde triana...

Una copita, q hoy tengo ganas de liarme un ratito

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Buenos días.
Magnífico relato de un magnífico Domingo de Ramos.
Ojalá tengamos oportunidad de vivirlo en plenitud.
Saludos.

La verdad esta ahi fuera dijo...

moe un cafe con leche a ver si me despejo.

6 dias para la gloria

Paco Rey dijo...

Moe, me pones unos Rabanitos...Estoy como loco buscando como lo hacen en las golondrinas

Legionariodlmoreno dijo...

Mu bonito Moe,la experiencia de un cofrade más que es como la de tantos otros que lo viven parecido y a su manera.
Yo siempre digo q ESE es el día más bonito del año,el de la ilusión hecha realidad,el de despertar de nuevo al niño que todos llevamos dentro...
Ya sabes por donde ando yo ese día.Además como es largo procuro acordarme de todos los mios,ajín q ya sabes...

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