
"Aquí la historia se reescribe
volviéndose del revés
o ¿acaso hay otro romano
que se llame Rafaé?"
volviéndose del revés
o ¿acaso hay otro romano
que se llame Rafaé?"
El romano más trianero, o el trianero más romano, no sabría yo como definir la figura de este jinete de la calle Pureza que dice que prefiere las tortillitas de camarones a los calamares a la romana, pero que tambien admira algunas cosas propias de su ideosincracia natal, como su culto al vino, ya que le encanta la merva canutera al joio; este tío sabe latín.
Cuando llegó procedente del taller de Castillo, allá por el año cuarenta, lo tuvo mu claro, namás pisar suelo trianero, bajó de su caballo, se postró frente de la Capillita del Carmen, y entono sin dudar eso de:
-Ave Triana, el que viene aquí a vivir, a conocerte y a sentirte te saluda.
Y es que al contrario de lo que muchos puedan pensar, este Rafaé, serio centurión romano donde los haya, es un enamorao de este barrio y de sus cosas, por eso mismo será, que en la noche del Jueves Santo, no cabalga en ningún momento dirección al gólgota, no dirige su mirada hacia ningún monte de la Calavera, ni mucho menos es así, el señala las calles que les llevan camino de Sevilla, avanza con paso firme con el único afán de cruzar el puente, para trotar y galopar hacia esa plaza de la Magdalena, y hacia ese barrio del Arenal en el que se detiene el tiempo cuando se comienzan a oir lejanamente los toques de corneta propios del arrabal trianero, que se cuelan Postigo adelante llenándolo todo con su melodía.
Tras eso lo más grande, alzar su dedo al viento para marcar rumbo al Altozano, a las calles de su barrio, a San Jacinto, Pagés del Corro,Vazquez de Leca, a Pureza...Lugares señalaitos donde los trianeros esperan ver como termina la madrugá más larga del año, como Cristo aún no es capaz de levantarse, y como Rafaé sigue marcando inexorablemente el camino de vuelta a casa cuando van de recogida, ese camino que terminará cuando los cuartos delanteros de Calamar se adentren en la capilla y todo comience a diluirse entre el rezo de los nazarenos, marcando en ese instante el año de espera que entonces comienza, y que concluirá cuando la blanca luz de la Luna de Nisán se refleje en su coraza mientras apunta de nuevo con su dedo, señalando la dirección que les lleva a cruzar el puente un año más para pasear por Sevilla...
Cuando llegó procedente del taller de Castillo, allá por el año cuarenta, lo tuvo mu claro, namás pisar suelo trianero, bajó de su caballo, se postró frente de la Capillita del Carmen, y entono sin dudar eso de:
-Ave Triana, el que viene aquí a vivir, a conocerte y a sentirte te saluda.
Y es que al contrario de lo que muchos puedan pensar, este Rafaé, serio centurión romano donde los haya, es un enamorao de este barrio y de sus cosas, por eso mismo será, que en la noche del Jueves Santo, no cabalga en ningún momento dirección al gólgota, no dirige su mirada hacia ningún monte de la Calavera, ni mucho menos es así, el señala las calles que les llevan camino de Sevilla, avanza con paso firme con el único afán de cruzar el puente, para trotar y galopar hacia esa plaza de la Magdalena, y hacia ese barrio del Arenal en el que se detiene el tiempo cuando se comienzan a oir lejanamente los toques de corneta propios del arrabal trianero, que se cuelan Postigo adelante llenándolo todo con su melodía.
Tras eso lo más grande, alzar su dedo al viento para marcar rumbo al Altozano, a las calles de su barrio, a San Jacinto, Pagés del Corro,Vazquez de Leca, a Pureza...Lugares señalaitos donde los trianeros esperan ver como termina la madrugá más larga del año, como Cristo aún no es capaz de levantarse, y como Rafaé sigue marcando inexorablemente el camino de vuelta a casa cuando van de recogida, ese camino que terminará cuando los cuartos delanteros de Calamar se adentren en la capilla y todo comience a diluirse entre el rezo de los nazarenos, marcando en ese instante el año de espera que entonces comienza, y que concluirá cuando la blanca luz de la Luna de Nisán se refleje en su coraza mientras apunta de nuevo con su dedo, señalando la dirección que les lleva a cruzar el puente un año más para pasear por Sevilla...


8 comentarios:
Pedazo de foto sepia de la taberna, ¿quién la ha hecho, Gasán?
Vaya centurión más pinturero, seguro que la ropa se la compra en Pichardo.
La foto no la puedo ver porque estoy escribiéndote desde el trabajo y aquí han amañado todos los ordenadores para que nos dediquemos sólo a eso, a trabajar.
Pero la entrada, que ésa sí está leída, es gloria bendita...
Un abrazo, querido Moe.
Vaya entra Moe, pero es verdad, quien no va a Triana y se quiere quedar alli...
Moe, ponme un cafelito bien cargado que tengo q trabajar y depués seguir con la feria...
Mi debilidad , lo siento confesarlo , pero tiene algo en su postura , como indica el camino un tanto arrogante incluso , y el Calamar con esa sagrada pezuña levantada , que aporta muchísimo a los movimientos del misterio.
Por encima de todo esto mi Cristo de las Tres Caídas , para los susceptibles.
Ponme un cafelito Moe , y dale "pacá" al A.B.C.
Un saludo.
Bibi.
Moe pensé que sólo te dedicabas a las cantias. Suerte.
Mu buenas miarma, aquí venimos a pasar el pañito y a recoger los vasitos pal fregao...
MAeserancio, la foto la ha realizado el Canónigo, a Gasán se la he llevao pa que le ponga el marquito...
Que malajes en el trabajo Juanma miarma, siempre se ha dicho que en to los trabajos se fuma, aunque ya la cosa está joia hasta pa eso.
Seguramente eches más horas en la feria que en el trabajo SevGra miarma, anda que no, tómate algo a mi salud.
Ahí lleva el diario y el cafelaso Bibi miarma, totalmente de acuerdo, que cosa más grande este Rafaé, y ese misterio trianero que surca la Madrugá.
Aquí hacemos de to Basurero miarma, que si no nos quedamos atrás...
Y en vez de sandalias romanas lleva "shanclah er nota".
Un centurión con "musho" arte, sí "señó".
Un "saludasssso".
Omepordió Maria Azahar, chanclas cangrejeras auténicas de aquí, tuviera que ve que se las compre en Milán...
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