
Alguna vez me habreis oído decir que algunas veces el arró me ha salío pa pegar cárteles de toros ¿Verdá?
Pues imaginen quién fue el responsable de que se acuñara dicha frase.
Efectívamente, muchos lo habeis acertao, se debe a Juan, Juan "Malguiso".
La historía de su apodo la vamos a explicar a lo largo de esta entrada, y desde luego, después de que se haga pública, estoy plenamente convencido, de que a Juan no le va a salir currelo ni en el Becerrita, ni en los Coloniales, ni en ningún bar que se precie, garantizado.
Érase que se era, una de esas noches de viernes en la tasca, en las que al son de servessas y pelotasos, se le iba calentando el pico al personal lo que no estaba en los escritos, y en estos casos ya se sabe, a unos les da por hablar de fútbol, a otros de cofradias, y a Juan, aquella calurosa noche de Agosto, le dió por decir que porque no formábamos al día siguiente un tinglao, que él hacia una paellita aquí en la tasca, y que nos viniéramos a pasar el día formando el taco en la calle, tanto la cuadrilla de maleantes que paran en el lugar, como todo aquel que se quisiera arrimar.
Ameneció el nuevo día, y todo se preparó para la elabración de la paella y para que hasta ella, se arrimara todo vecino del barrio que quisiera pasar un buén rato.
A eso de las once y pico, Luís el litricista trincó su coche y el Lulu desde el coopilotaje y con un megáfono de los de la feria, fue anunciando por las calles, que a partir de la una había paella en la taberna, que se vinieran que había un festival montao que ni el convite de la Infanta Elena...
-¡¡¡Señoooreees, abanicos y soplaoooreees, pásense a medidía por ancá Moe que hay arró, y además tendremos grandes sorpresas, no falten, pasaremos listaaaa!!!
Vamos, un lío curioso el que montaron estos dos elementos desde el Altozano hasta el Tardón, a 15 km/h y a grito pelao calle por calle, como pa no enterarte.
Horas antes de que comenzara ese numerito, El Popi de Triana me arrimó hasta aquí una paellera que de verdá, por sus dimensiones, era la del anuncio de fairy de Villarriba y Villabajo, bueno, esta concretamente digo yo que era la de Villabajo, porque tenía de pringue cuarta y media, pocos escobonazos y chorreones de Agerul se llevó eso aquella mañana, y entre chorreón y chorreón yo le decía:
-Popi miarma, ¿Desde cuando no se friega la paellera?
A lo que me respondía el tío entre carcajadas:
-El último arró que se hizo aquí, la preparó Juan de Mesa cuando terminó el Gran Podé...
Guasa.
Mientras en plena calle, se le daba el flete a la paellera, apareció Juan, con una carita que de verdá que no podía ser más mala después de la tajarina de la noche anterior, a su vera, el Caifás de San Gonzalo, era George Clooney, con eso te lo digo to.
-Tiene los ojillos hundíos picha mida...
-Moe no vaya a ser más cabrón y dime, ¿Dónde tienes un cuchillito pa ir cortando los pimientos y los tomates?
-En su sitio miarma, por lo alto de la encimera de la cocina debe de estar, registra joé que lo quiere to en la mano.
En silencio, se metió pa dentro, y se lió en la cocina a darle que te pego a los preparativos, y para que se le hiciera más ameno el ratito, cogía y cortaba un pimiento, se jincaba un vaso, cortaba una cebolla, otro vaso, ponía el caldo a calentar, otro vaso, lo apartaba, otro vaso...
Imaginen ustedes, el fondo de paella que no le salió a esa criatura, pacharlo del barrio, de Sevilla, y de la comunidad autonóma, pero ahí no queda la cosa, porque entre buchito y buchito, tambien tuvo tiempo pa comerse un puñaito de almejas cocias, y unos cuantos langostinitos, y hasta la hoja de laurel, vamos, que cuando vimos la paella, le dijimos:
-Juanito, ¿Esto qué caraho es?
A lo que respondió con to la pocavergüenza y con la papa más grande del mundo:
-Esto e arró con sabor, porque el marisco ya me lo he comío yo.
Pero callarse, que esto es na, que el remate de los tomates vino luego...
La tasca de bote en bote, allí se había colao más gente que en la boda de Lolita, y encima con ganas de un probar el arró...
Mientras yo despachaba servesa como un loco, a Juan, no se le ocurrió otra cosa que ponerse a porfiar al lao de la paellera con unos cuantos, de que si las mejores levantás eran las del palio de la Estrella o del de Consolación, y mientras tanto, el arró más seco que el canal de la Plaza España, tan seco, tan seco, que se pasó, pero no una cosa que tu diga, se ha pasao un poquito, ha llegao a Gine, que va, este arró se había pasao tanto que lo vieron cogiendo la carretera pa Segovia, una barbaridad.
A la hora de despacharlo imagínense la cara de los comensales y los comentarios que se iban generando:
-A esto le falta sal.
-A esto le falta un langostinito.
-¡A esto le falta de to joe!
Hasta que en uno de esos momentos de silencio, la voz de Andrés , trabajador de la plaza de toros, sentó cátedra sobre todos los que estaban allí presentes:
-El arró dármelo pa mí, que el día que me falte cola pego con el to los carteles del abono de la Maestranza, que en mi vida he visto más mal guiso.
Y desde ese momento hasta el día de hoy, "Mal guiso", ha ido acompañando el nombre de Juan por donde quiera que fuera, y desde aquel instante también, Juan no tiene cohones de entrar en una cocina ni pa prepararse un sopinstant gallina blanca.