Las miradas son el alimento de nuestra Semana Santa. Miradas que penden de azoteas, que se elevan desde las aceras o que se asoman a los ventanales de la Sevilla que se paraliza durante una semana para ver morir al Hijo de Dios por sus calles.
Miradas y más miradas que merecen ser inmortalizadas por la carga de sentimiento que transportan; miradas que hablan sin mediar palabra.



1 comentarios:
Da gusto ver a pequeños cofrades ansiosos por ver la cofradia, ellos serán el futro al fin y al cabo.
Saludos.
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